Concesión de asilo en España para Mariama

 

El pasado junio, España concedió el asilo a una niña para protegerla de la mutilación genital. Su padre, Ibrahima Bah, originario de Guinea y residente en España consiguió salvar los múltiples obstáculos existentes para librarla de esta práctica que viola los derechos humanos, logrando antes también la primera reagrupación familiar en nuestro país por este motivo en 2013.   

La mutilación genital femenina consiste en la amputación parcial o total de los órganos genitales femeninos u otras lesiones realizadas por motivos no médicos y la sufren al menos 200 millones de mujeres y niñas en todo el mundo. Se trata de una violación de derechos humanos, reconocida como una forma de violencia de género y es por tanto un motivo para la concesión de asilo y refugio según la Convención de Ginebra sobre el Estatuto del Refugiado de 1951, suscrita por España en 1979.

En UNAF conocemos bien a Ibrahima, su historia personal, su compromiso y su valentía. Le estamos muy agradecidas porque su lucha contra la mutilación genital femenina ha ido más allá de librar a su hija de la práctica. Ya que Ibrahima aceptó compartir su historia en nuestro cortometraje de sensibilización Mariama y convertirse en un importante referente de cambio para la promoción del abandono de la mutilación genital en todo el mundo.

Mariama, el corto documental que pone de relieve la necesidad de dar asilo por riesgo de MGF

Fotograma de Mariama, cortometraje de UNAF dirigido por Mabel Lozano

Se calcula que casi el 71% de las mujeres y niñas que han solicitado asilo en la Unión Europea procedentes de países con una tasa alta de prevalencia de MGF son supervivientes de esta práctica nociva. Las solicitudes relativas a la MGF no implican únicamente a solicitantes que se enfrenten a una inminente amenaza de ser sometidas a la práctica, sino también a las mujeres y a las niñas que las han sufrido, por las consecuencias que ésta tiene para su salud física, mental y emocional que “convierten en intolerable el retorno al país de origen” afirma ACNUR.

En España, hay apenas 20 casos de mujeres que hayan recibido protección por este motivo en los últimos 5 años, según fuentes de la representación en España del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El caso de Mariama, (nombre ficticio utilizado por Ibrahima Bah para la protección de la menor) es además el primero concedido a una niña tan pequeña. 

Urge una mejor recopilación de datos estadísticos sobre la MGF en los sistemas de asilo de Europa, mayor información y formación sobre persecución por motivos de género y específicamente por motivos de MGF del personal involucrado en los procedimientos de solicitud de asilo.  En la valoración de las solicitudes es necesario  tener en cuenta las Directrices sobre persecución por motivos de género de ACNUR (2009) que señalan claramente: “incluso aunque un Estado concreto pueda haber prohibido una práctica persecutoria (MGF), ese Estado puede continuar, no obstante, condonando o tolerando la práctica, o puede no ser capaz de detenerla de forma efectiva. En tales casos, la práctica podría todavía constituir persecución.”

Mujeres refugiadas en busca de asilo

Mujeres refugiadas. ORN/MRC Notimex

El derecho a buscar asilo y disfrutar de él es un derecho fundamental recogido en el Artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se asume como responsabilidad de la comunidad internacional. La Convención de Ginebra de 1951 define como persona refugiada a aquella que tiene fundados temores de ser perseguida por motivos de: raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social (persecución por motivos de género) u opiniones políticas, se encuentra fuera de su país de nacionalidad y no quiere o, a causa de dichos temores, no puede regresar a él.  Los Estados que firman la Convención de Ginebra de 1951 y su Protocolo de Nueva York de 1967 tienen la obligación de acoger y proteger a las personas que llegan a su territorio en busca de asilo.

La MGF tiene una importancia relevante en el ejercicio del derecho de asilo, siendo reconocida como una forma de violencia de género que genera persecución y necesidad de protección, tanto para las mujeres y niñas que han sufrido esta práctica como para las que están en riesgo. España, como el resto de estados firmantes de la Convención de Ginebra, tiene la obligación de poner en práctica las medidas necesarias para poder ofrecer la protección adecuada ante la mutilación genital femenina. Esperamos que la concesión de asilo a Mariama por motivo de mutilación genital no quede como un caso aislado.